Revista Campoastur - Junio 2019
Campoastur | 24 La sidra de Asturias Han pasado varios años desde que se produjeron cambios transcendentales en el universo sidrero. Decidimos trabajar nuestra bebida estrella con la seriedad que nos merecemos los asturianos. Actualmente, como con los vinos o las cervezas, disponemos de una oferta semejante en algunas sidrerías en las que se puede escoger una sidra de calidad, entre varias marcas y disfrutar de palos excelentes. Garantizar el origen de la materia prima y la idoneidad de los procesos de fabricación, responde a criterios básicos y obligados en cualquier gestión responsable y competitiva de una bodega moderna. La industria agroalimentaria sidrera debe controlar los procesos de fabricación con esmero, informando a sus clientes de las calidades de sus caldos, guiada por el conocimiento de los procesos naturales de la sidra y no del azar. Poco misterio tiene averiguar las causas que influyen en los resultados de una cosecha determinada y los lagares deciden el destino de sus producciones y calidades en función de sus diferentes clientes. Las extraordinarias ventajas de materiales como el acero inoxidable, los controles de las temperaturas en los procesos de fermentación y en la maduración de los caldos y los continuos análisis de las condiciones organolépticas de las sidras distinguen a los lagares asturianos que quieren triunfar y ofrecer a sus clientes sidras de calidad. Evidentemente y como ocurre en todas las bebidas y en los alimentos, las características y singularidades de las materias primas condicionan de forma significativa el resultado y el precio del producto final. Al igual que en el sector vitivinícola con las uvas, la personalidad bioquímica de las manzanas es transcendental para el resultado final.
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