Revista Campoastur - Junio 2019
aportan multitud sabores y sensaciones difícilmente reproducibles en el resto del mundo. La sidra asturiana tiene que salir de las sidrerías, sus templos preferidos, para beberse en bares y restaurantes. Las máquinas escanciadoras son una solución correcta y asumible, para poder disfrutar de una botella de la exquisita sidra natural DOP mientras comemos sin necesidad de contar con un escanciador. Pero a lo que todavía le falta mucho recorrido es a las mejoras en la comercialización y diversificación de las bebidas y demás productos alimenticios derivados de la manzana asturiana: • A los muy saludables vinagres de sidra regionales todavía les queda mucho recorrido hasta llegar a las innovaciones que se ven en los de Jerez y Módena. • A los aguardientes de sidra envejecidos en barricas de noble madera que los convierten en brandys les pueden poner a competir con cualquier Calvados, solo faltan elaboradores y paciencia. • Sin olvidar dulces, mermeladas y zumos inigualables en sabor y beneficios saludables. El mercado es enorme y la especialización asturiana en sus sidras está muy por encima de otras regiones que no pueden ofrecer la misma singularidad y calidad gustativa, así como nuestro tradicional ritual de escanciado, lo que justifica mi confianza en el futuro del sector sidrero y manzanero. La consolidación y expansión de nuestras sidras beneficiadas por su baja graduación y su asociación a un consumo social moderado, asegura, si se siguen las pautas de las famosas comarcas vitivinícolas europeas, rentabilidades indefinidas ofreciendo a sus consumidores calidad garantizada. Paralelamente las campiñas asociadas a esas producciones reciben turismo gastronómico y enológico beneficiándose todos los vecinos. Todo se debe de desarrollar de forma sincronizada, trabajando juntos Principado, cosecheros, lagares, sidrerías, restaurantes, hoteles y comercio, con una imagen homogénea de alta calidad. Trabajar duro ahora, en el presente, para alcanzar el futuro más próspero. Ahora toca apoyar la declaración de la sidra de Asturias y su mundo como Bien Patrimonio de la Humanidad y todos tenemos la obligación de respaldar la iniciativa. Antonio Muñoz Álvarez Ingeniero Agrónomo
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy NzQzMTM=