15 | Campoastur
hablamos de mezclas semicompletas estandarizadas, la
proporción de forrajes está en torno al 25%.
A la hora de elegir las materias primas para el
diseño del pienso, hay que pensar en la estructura y
presentación de cada materia prima aporta después
de su procesado en el carro mezclador. Por ello, este
tipo de mezclas suelen estar formuladas siempre con
forrajes deshidratados y paja picada, que aportan
volumen y estructura fibrosa, de otras materias primas
que sirven de aportes de fibra digestible como la semilla
de algodón, pulpas de remolacha o de cítricos, que
aportan una granulometría intermedia que reduce el
desmezclado, de concentrados en forma de harinas
que aportan nutrientes de gran valor como los cereales
y la torta de soja imprescindibles para alcanzar los
requerimientos de los animales y además de un agente
ligante como puede ser la melaza que aporta sapidez,
reduce el desmezclado y reduce la formación de polvo.
De hecho, la proporción de este último ingrediente es
parte esencial, llegando a niveles altos de inclusión
entre el 4 y el 5,5% para conseguir mezclas completas de
calidad.
En cuanto a su formulación no representan grandes
problemas para cuadrar los aportes de los ingredientes
con las necesidades de los animales. Tenemos en
cuenta que los forrajes usados como la alfalfa son muy
proteicos, y equilibra estos aportes con ingredientes de
elevado valor energético.
Con respecto a la fabricación, las mezclas completas
requieren, además de las instalaciones propias de una
fábrica de pienso, de un carro mezclador para poder
trabajar los forrajes de fibra larga. La instalación puede
ser más o menos compleja, pero siempre tiene que tener
en cuenta la manipulación de las pacas de forrajes, la