Revista Campoastur - Primavera 2024

adulto que en el joven. La sintomatología clínica ha sido aguda en el 20-30% de los animales afectados. Al inicio de la enfermedad los animales se apartan del rebaño y el reflejo de huida lo tienen disminuido. Los animales comen menos y no demuestran demasiado interés por el medio que los rodea. A la exploración algunos presentan fiebre. Otros datos de exploración clínica no son significativos. Los primeros síntomas se evidencian a nivel ocular, con congestión e inflamación conjuntival y lagrimeo. El hocico al principio de la enfermedad aparece congestivo y presentan babeo intenso. El epitelio se necrosa y a los pocos días se forman costras que pueden persistir semanas. A la exploración hay estomatitis severa con úlceras, tanto en mucosa bucal como lengua y faringe, esto produce disfagia evidente. Algunos animales presentan inflamación severa de la lengua que les impide ingerir alimento e incluso beber. Por otra parte, es frecuente observar cojera e incoordinación. Se produce por dolor en las cuatro extremidades (inflamación a nivel de la corona y del tejido podofiloso) y la marcha es lenta y tambaleante. La cojera puede persistir meses. En algunas vacas el problema es severo y al final se hace crónico, llegando a desprenderse el tejido córneo de las pezuñas, el dolor es tan intenso que no las permite estar en la estación mucho tiempo, ni siquiera para beber o alimentarse. La pérdida de condición corporal es grande y los animales acaban por ser enviados al matadero. Hay vacas en las que la enfermedad se complica con afectación respiratoria y disnea. Una de las complicaciones severas observadas es neumonía aguda. Otra complicación grave es diarrea hemorrágica. Las secuelas son severas. La pérdida de condición corporal, aún en animales que han superado la enfermedad es evidente. Para recuperarse necesitan mucho tiempo e indudablemente la fertilidad está comprometida. En algunos casos habrá que esperar dos años para que vuelvan a parir, y dependiendo de su estado, será mejor enviarlas al matadero. A nivel reproductivo, se producen abortos, mortinatos, malformaciones, artrogriposis, momificaciones, síndrome del ternero inadaptado que al final acaba muriendo. Las vacas afectadas han reducido de forma significativa su producción (10-15% en vacas de leche) y han reducido la calidad del calostro. Todo ello, produce importantes pérdidas económicas al ganadero. En los toros afectados por la enfermedad, hay azoospermia o muy baja concentración espermática, baja motilidad e incremento de formas anormales. DIAGNÓSTICO La sospecha clínica debe ser confirmada mediante el diagnostico laboratorial. En el animal vivo se requiere sangre completa para realizar PCR, y en el animal muerto se deben tomar muestras de bazo, pulmón o ganglios linfáticos y realizar aislamiento del virus en cultivo celular. 13 REVISTA CAMPOASTUR | Primavera 2024

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