Revista Campoastur - Primavera 2025
faba necesita un suelo que drene bien para evitar el encharcamiento, pero también que retenga suficiente humedad durante la fase de crecimiento. Deben evitarse suelos compactados, que dificultan el crecimiento de las raíces e impiden que las plantas accedan correctamente al agua y nutrientes que necesitan. Aquí en Asturias, donde las lluvias son frecuentes, la compactación del suelo puede ser un problema, pues impide que el agua se drene correctamente. También debe tenerse en cuenta la orientación de la parcela, que debe ser al sur, por varias razones. Por una parte, las parcelas orientadas al sur reciben más horas del sol durante el día, lo que favorece el crecimiento y que las vainas se formen con una mayor cantidad de semillas. Además, también contribuye a que las plantas se sequen más rápido después de las lluvias, lo que reduce el riesgo de enfermedades fúngicas que surgen debido a la humedad excesiva. Esta orientación también minimiza la exposición directa a los vientos fríos del norte, evitando daños a las plantas. Después de elegir las fincas más adecuadas para el cultivo, se debe hacer una analítica de tierra (aconsejable cada tres años) y en base a los resultados, realizar un plan de encalado y abonado. Si el Ph del suelo es demasiado bajo (inferior a 5.0), se necesita realizar un encalado de corrección para corregir esa acidez excesiva. Es importante aplicar la cal con anticipación, unos dos meses antes de la siembra, pues la cal necesita tiempo para disolverse y modificar el pH del suelo. El encalado de mantenimiento, en el que se aplican cantidades menores, se realiza después de un encalado de corrección o cuando se necesita mantener el pH del suelo dentro de un rango óptimo (El pH ideal para la faba es de 6.0-6.5), pues el suelo tiende a volver a acidificarse. En lo tocante al abonado de fondo con materia orgánica, y que tiene como finalidad mejorar la fertilidad del suelo, éste se realiza unos quince días antes de la siembra, durante la preparación del suelo, en la que se entierran también los restos de la cubierta vegetal que protegió el suelo durante el invierno. Respecto al laboreo, la primera actuación es ese abonado de materia orgánica y enterrado de cubierta vegetal mencionado, que se hace con fresadora (retovator) o grade de discos. Aproximadamente una semana después se hace un pase de arado de vertedera para airear el suelo. Una vez pasados los días necesarios, y justo antes de la siembra, se hace otro pase de fresadora para deshacer los terrones y allanar el terreno. En el momento de sembrar, se hace también un aporte localizado de abono químico en la línea de siembra. A la hora de elegir el abono a emplear en esta aplicación localizada, se debe buscar que sea alto en potasio (a diferencia de las aplicaciones en cobertera de otoño, que se busca que sea alto en fósforo). Lo ideal para la siembra es que el terreno se Aspecto del terreno tras pase de arado Aspecto del terreno tras el pase de retovator 30 REVISTA CAMPOASTUR | Primavera 2025
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