Revista Campoastur - Verano 2024
La siembra de la faba asturiana se realiza entre los meses de abril, mayo y junio. Dependiendo de las condiciones de temperatura, humedad y precipitación registradas en estas semanas, así como de la previsión para las siguientes, se empieza la preparación del terreno. La planificación en realidad comienza unos meses antes, sobre noviembre o diciembre, extrayendo las muestras de tierra de las fincas donde se quiere realizar el cultivo. Después de sacar diversas muestras de tierra de cada parcela, se envían a nuestro laboratorio de confianza, donde nos realizarán las analíticas, y nos enviarán los resultados obtenidos. Es en este momento cuando nuestro técnico nos hace una interpretación y valoración de los resultados obtenidos, y, en caso de ser necesario, nos ayuda a calcular las dosis de encalado y abonado, mirando que éste se haga de una forma eficiente. Los encalados de corrección del terreno, se hacen de forma anual, hasta conseguir un PH adecuado, o hasta disminuir el porcentaje de Al (aluminio) en el complejo de cambio de nuestro suelo. Los encalados de mantenimiento, se realizan cada tres o cuatro años. Uno o dos meses antes de la siembra, en caso que sea posible, se realizan los aportes de materia orgánica, generalmente estiércol. Este abonado orgánico de fondo se completa con un abonado químico, en una aplicación de fondo, o de cobertera, para llegar a un mínimo de nutrientes requerido por el cultivo. Para la formulación del abono químico se busca que tenga bajas unidades fertilizantes en N (nitrógeno), dado que la faba (Phaseolus vulgaris), al ser una leguminosa, ya sintetiza nitrógeno atmosférico. Una vez realizadas todas las labores de preparación del terreno, encalado y abonado correspondientes, se procede a la siembra. Antes de realizar ésta, es recomendable hacer un tratamiento de la semilla, tanto con un insecticida como con un fungicida, para contribuir a una correcta germinación de la misma. Antes de que las semillas germinen, se realiza un tratamiento con un herbicida preemergencia, para tratar de disminuir la germinación de las malas hierbas, que puedan competir con nuestro cultivo. Una vez germinada una gran mayoría de las plantas, se procede a la colocación de los tutores. Los tutores pueden ser de diferentes tipos, en función de la inversión que se desee hacer, los recursos disponibles, o simplemente, de la forma de trabajar del agricultor. Por su amplia utilización, se pueden destacar las varillas, las cuerdas y las mallas. El proceso de siembra, junto con el control de plagas y enfermedades, y la elección del momento optimo de recolección y desgrane, son las etapas más importantes en el cultivo de la faba asturiana. Alejandro Alonso Pérez del Río Ingeniero agrícola - Producción vegetal Campoastur SIEMBRA DE LA FABA ASTURIANA 30 REVISTA CAMPOASTUR | Verano 2024
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