Revista Campoastur - Diciembre 2022
La influencia del encalado en la reducción del encharcamiento de fincas agrícolas Por fin, han llegado las tan ansiadas lluvias que todos esperábamos, y aunque el agua siempre es bienvenida, en ocasiones se pueden generar trastornos debido a una excesiva cantidad de agua caída que poco a poco va anegando nuestros campos. Dependiendo de la fecha en que se produzcan estas lluvias, podemos tener diferentes “problemas” asociados a ellas. Dado que en Lhoist somos grandes conocedores de las enmiendas calizas y de su actuación sobre el suelo agrícola por diferentes vías, hoy quiero hablaros de cómo los encalados pueden ayudarnos a reducir los inconvenientes provocados por las copiosas lluvias. Tradicionalmente, los aportes de enmiendas calizas a los suelos agrícolas se han realizado para corregir el pH de los suelos ácidos, lo cual, es una de las principales causas de pérdida de rendimiento de los cultivos, al no estar aprovechables los fertilizantes aportados para las plantas e incluso llegando a entrar en el complejo de cambio del suelo metales como el aluminio, pudiendo producirse en ocasiones fitotoxicidades. Pero una razón también de peso para aplicar enmiendas calizas, es su acción sobre la parte física del suelo, es decir, la textura (% de los diferentes componentes que forman el conjunto del suelo agrícola: arenas, limos y arcillas) y la estructura (formación de agregados). En la tendencia al encharcado influirá sobre todo la textura de los suelos, tendiendo a encharcarse más los suelos arcillosos, en menor medida los francos, y muy poca tendencia al encharcamiento los arenosos. Para conocer cuál es el funcionamiento del encalado en esta parte física, primero debemos saber que es el complejo arcillo húmico (C.A.H.), lo que acaba siendo la parte que da estructura al suelo. Esta parte del suelo está formada por arcillas y “humus”, es decir, materia orgánica presente en el suelo originada por restos de cosecha o estiércol aportado, por ejemplo. Es importante saber que este C.A.H. tiene carga eléctrica (-), por tanto, aquí es donde algunos elementos fertilizantes que aplicamos, de carga (+) como el K, quedan “atrapados” siendo accesibles para la absorción radicular por parte de los cultivos. Por contra, los nitratos que son de carga negativa, no son retenidos;
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