Revista Campoastur - Marzo 2022

El viñedo en Asturias, parte III: Presente y futuro del viñedo asturiano En los anteriores artículos se han analizado brevemente la historia y algunos aspectos etnográficos en relación con la vitivinicultura en Asturias, puesto que, al tratarse de un cultivo con una honda tradición, se entiende mucho mejor tras conocer todo lo que hay detrás. Tras descubrir de manera somera la trayectoria de la vitivinicultura en el Principado, en el siguiente artículo se describen algunas de las características del viñedo actualmente. Las explicaciones se centran en los concejos con mayor superficie de cultivo a día de hoy, Cangas del Narcea e Ibias. Paralelamente, se realizan una serie de recomendaciones técnicas para el cultivo, en especial de cara a establecer nuevas plantaciones. Considero muy importante el realizar las nuevas plantaciones de manera planificada, ya que se trata de una inversión a largo plazo y de la buena ejecución dependerá el futuro de las viñas. Comenzaremos hablando del elemento que más condiciona toda actividad agrícola, sobre el que ni el viticultor ni los técnicos podemos actuar, si no adaptarnos lo más posible a él. Se trata del clima. Si por algo se ha conservado el viñedo en esta zona de Asturias, además de por el empeño de sus gentes, es por las especiales condiciones climáticas que posee, diferentes a las del resto de la región. La mayor parte de Asturias posee un clima marcadamente oceánico, con temperaturas moderadas, influenciadas por vientos del noroeste, con una pluviometría y nubosidad elevadas. Estas condiciones no son propicias para el cultivo de la vid, pues la excesiva humedad favorece los ataques de enfermedades criptogámicas, y además, la uva no consigue una maduración óptima. Sin embargo, la accidentada orografía de los concejos vitícolas asturianos, que por un lado los ha mantenido aislados del resto del Principado durante muchos años, ha favorecido la presencia de unas condiciones climáticas favorables al cultivo del viñedo. Las sierras de Bobia y Rañadoiro, entre las que se enmarcan, actúan como barrera, provocando un estancamiento de las nubes en la ladera norte. Mientras, en la ladera sur, dónde se sitúan estos concejos, se produce una zona de marcado efecto Foehn, con vientos secos y calientes. Este microclima más seco, con temperaturas más elevadas que el resto de Asturias, es propicio para el buen desarrollo del viñedo. Además de los siglos de historia que posee el cultivo,

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