Revista Campoastur - Marzo 2022
todos los índices climáticos propios de la vid, calculados en estudios realizados para Cangas del Narcea e Ibias, muestran que, a nivel climático el cultivo es totalmente viable en la zona de cara a la elaboración de vinos de calidad. Si bien no podemos olvidar que nos seguimos encontrando en una zona límite para la viña, por lo que siempre se deben tener en cuenta las limitaciones impuestas por el clima. Además, la accidentada orografía de la zona hace que a nivel microclimático, una parcela situada a 100 metros en línea recta de otra pueda no ser adecuada para el cultivo, o al menos para una determinada variedad. Por lo tanto, y más a la hora de emprender plantaciones en zonas donde no tengamos referencias históricas de la existencia de viñedo en ese lugar en concreto, será necesario un estudio de cada parcela en particular para una elección ajustada de material vegetal y sistemas de cultivo. Se deberán tener en cuenta cuestiones cómo altitud de la parcela en cuestión, la orientación, y demás factores, ya que el clima, al igual que el suelo, y otras condiciones naturales, se trata de un factor permanente al que el viticultor se debe adaptar optando por las opciones más adecuadas para su parcela. En cuanto al suelo, en general en la mayoría de zonas de viñedo o con vocación vitícola, estos son en su mayoría franco arenosos, pizarrosos, sueltos y ácidos. Estas condiciones son propicias para un buen desarrollo del viñedo.Por lo general, en viñedos ya implantados presentan niveles bajos o muy bajos de materia orgánica y de potasio, normales de nitrógeno y, en muchos casos, niveles de fósforo muy elevados. Los niveles de fertilidad del suelo, como es de suponer varían enormemente de unas parcelas a otras en función del manejo realizado por el viticultor en cuestión. Generalmente los viñedos se ubican en ladera, con una pendiente importante, por lo que la profundidad del suelo suele ser escasa. Así mismo, la pedregosidad es importante en la mayoría de viñas, estando muchas cepas situadas prácticamente encima de la roca madre. El estudio del suelo es muy importante para la toma de decisiones, tanto antes de implantar el viñedo como en viñedos ya implantados. Antes de acometer una plantación, es clave realizar un análisis de la fertilidad y, a ser posible un examen de perfiles. Esto nos ayudará a tomar decisiones. Así mismo, el análisis periódico de la fertilidad del suelo es clave para un abonado correcto de las viñas. En términos generales, la fertilización del viñedo resulta compleja, por la cantidad de factores de la producción vitícola (medio, planta y técnicas de cultivo). A continuación, vamos a dar unos valores orientativos para el abonado de plantación, sin perjuicio de los análisis que como ya dijimos son imprescindibles en el ámbito de una explotación racional. Distinguiremos entre abonado orgánico y abonado mineral. Para el primero, una referencia a tener en cuenta podría ser la aplicación de unas 25 t/ha de un estiércol tradicional, distribuido superficialmente y enterrado mediante labores superficiales. Este aporte se disminuirá o suprimirá ante suelos con niveles elevados de MO, condiciones favorables para su mineralización y aplicación de MO poco estable y de relación C/N baja, que suponen una importante disponibilidad de nitrógeno, perjudicial para las cepas. En cuanto al abonado mineral, una referencia para el abonado mineral de fondo puede responder a los siguientes intervalos: 100-400 kg P2O5/ha, 200-600 kg K2O/ha y 50- 150 kg MgO/ha. Los niveles más elevados se corresponden con suelos poco fértiles y/o de textura arcillosa. En el caso concreto del potasio, las cantidades deberán reducirse en suelos ricos en este elemento, sueltos, de reacción ácida y siempre que se prevea una situación favorable para la carencia de magnesio (antagonismo).El nitrógeno no se aconseja en el abonado de plantación, para evitar posibles pérdidas y los efectos negativos que se deducen del exceso de vigor en plantaciones jóvenes (mal agostamiento y desequilibrio entre parte aérea y sistema radicular). En esta zona suele ser necesario aplicar enmiendas de tipo mineral (“encalados”) para la corrección del bajo pH que caracteriza a los suelos ácidos (pH<6). Los aportes 27 | Campoastur
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