Revista Campoastur - Marzo 2022

recomendados se sitúan entre 2.000 kg CaO/ha en suelos arenosos y 6.000 kg CaO/ha en suelos muy arcillosos. En cuanto a los abonados de mantenimiento, se decidirán en función de los objetivos de la explotación, de las exportaciones y de otros factores con incidencia en la nutrición. Siempre se tendrán en cuenta los valores obtenidos en análisis de suelo y foliares con el fin de realizar una fertilización racional. Uno de los aspectos con más importancia a la hora de planificar cualquier plantación es la elección de variedades. En el caso del viñedo en la zona esta elección es relativamente sencilla. Los asturianos podemos presumir de poseer cuatro variedades autóctonas altamente adaptadas al clima y los suelos de esta comarca vitícola. Estas variedades constituyen un importante patrimonio genético y permiten diferenciar a los vinos asturianos del resto de vinos del mundo. Las cepas autóctonas Albarín blanco, Albarín negro, Carrasquín y Verdejo negro, son una apuesta segura a la hora de acometer un proyecto de plantación en la zona. La mayoría de los antiguos viñedos son de variedades tintas, principalmente las tres autóctonas, a las que se une la Mencía. Estas variedades se encuentran mezcladas entre sí en las hileras, a diferencia de las nuevas plantaciones, las cuales se hacen separando las variedades en el terreno. Por su parte, el Albarín blanco, testimonial en los viejos viñedos ha sido la variedad más plantada en los últimos años. Si bien todas se encuentran bien adaptadas al terreno, cada una posee diferentes características agronómicas y potencial enológico. Por lo tanto, la elección de una u otra variedad para un nuevo viñedo vendrá siempre precedida de un estudio, tanto técnico como económico. Esto nos evitará siempre problemas en el futuro. Por ejemplo, la variedad Carrasquín presenta un ciclo largo, por lo que no sería la más adecuada para implantar un viñedo en una zona alta o en una ladera con menos horas de sol. En estas zonas, sin embargo, podría ser viable una plantación de Albarín blanco o Verdejo negro, variedades con ciclo más corto. No menos importante que la elección de la variedad, lo es la adecuada elección del portainjerto que mejor se adapte a las condiciones de la parcela a plantar. Se trata este de un elemento fundamental en el establecimiento de una plantación al condicionar el desarrollo de las plantas, el rendimiento y la calidad de la cosecha, así como el vigor y la perennidad de la viña. El portainjerto predominante en los viejos viñedos de la zona es el Rupestris de Lot, mientras que en las nuevas plantaciones el más empleado ha sido el 110R. No obstante, no debemos dejarnos llevar por lo que haga la mayoría, o se haya hecho hasta ahora que, si bien puede ser acertado, puede no ser lo más conveniente. Deben tenerse en cuenta las características de la parcela a plantar y adoptar un patrón que se adapte a ellas. Es muy importante que presente resistencia suficiente a filoxera, a nematodos (especialmente en replantaciones), y en esta zona sería así mismo conveniente evitar patrones que sean sensibles a la acidez del suelo. También, en caso de plantar en terrenos en ladera, en los que la falta de agua pueda ser un problema, no conviene optar por patrones que sean sensibles a la sequía. En cuanto al vigor conferido, y especialmente cuando se opta por la variedad Albarín blanco en terrenos fuertes, es preferible evitar portainjertos de elevado vigor. Cuando se realizan plantaciones en zonas límite (en altura, zonas poco soleadas), tampoco es recomendable el empleo de patrones que alarguen el ciclo vegetativo, pues la maduración podría verse comprometida. Esto tiene menos importancia en laderas bien expuestas. En resumen, de la buena combinación variedad-patrón va a depender en buena medida el futuro del viñedo. Una vez elegidos variedad y patrón, otra de las decisiones que debemos tomar y que condicionarán el futuro de la plantación es el sistema de conducción del viñedo. Estas son las técnicas escogidas por el viticultor para el establecimiento de la viña y el control de su desarrollo. La importancia de esta decisión radica en que algunos factores no son modificables y comprometen la conducción del viñedo para un largo periodo. Dentro de los sistemas de conducción del viñedo se deben decidir una serie de factores como son, la densidad de plantación, el número de cepas por unidad de superficie, y el marco de plantación, distancia entre calles y entre cepas dentro de la calle. Para ello deben tenerse en cuenta factores como la legislación vigente, el clima y suelo de nuestro viñedo, la Campoastur | 28

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