Revista Campoastur - Otoño 2026

y Ucrania es también un importante proveedor internacional de cereales y otras materias primas. La guerra ha afectado a infraestructuras portuarias y logísticas y condicionado la capacidad exportadora de la zona. Cuando disminuye la disponibilidad de trigo, además, aumenta la demanda de materias alternativas, como el maíz, trasladando la presión también a sus cotizaciones. A esta situación se añade la inestabilidad en Oriente Próximo y su incidencia sobre el mercado energético. El aumento del precio del petróleo repercute directamente sobre los costes del transporte marítimo y terrestre, pero tiene también otro efecto sobre las materias primas agrícolas: incrementa el atractivo de destinar una mayor parte de producciones como el maíz o la soja a la fabricación de biocarburantes, reduciendo la disponibilidad para otros usos. Menores cosechas y presión sobre la oferta Los denominados factores fundamentales — producción, existencias y consumo— tampoco están favoreciendo una relajación de los precios. La climatología adversa ha condicionado las cosechas en distintas zonas de Europa. Francia, uno de los grandes productores comunitarios, afronta una importante reducción en su cosecha de maíz, mientras que otros países europeos también registran descensos de producción. Fuera de Europa, la evolución meteorológica continúa siendo uno de los principales factores que sigue el mercado. Cualquier reducción de las previsiones de cosecha en grandes países productores puede tener una repercusión inmediata sobre las cotizaciones internacionales. En Estados Unidos, las últimas previsiones apuntan asimismo a una ligera reducción de los rendimientos de soja coincidiendo con el inicio de una nueva campaña, mientras China mantiene un elevado ritmo de compras. En este contexto, la soja ha superado ya los 417 euros por tonelada, reflejando la presión existente sobre este mercado. El papel de los mercados financieros A los factores anteriores se suma la actividad de los fondos de inversión en los mercados de materias primas. Estos operadores han incrementado sus posiciones en productos como la soja ante las expectativas de subida, un comportamiento que puede reforzar los movimientos alcistas cuando el mercado ya se encuentra condicionado por una menor oferta, una elevada demanda o situaciones de incertidumbre internacional. Un escenario de costes al alza Campoastur viene trabajando con cierres de materias primas a plazos más amplios, lo que permite amortiguar y retrasar el impacto inmediato de determinados movimientos del mercado. Sin embargo, si se mantienen las actuales condiciones internacionales, la presión acabará trasladándose progresivamente al conjunto del sector. Salvo que se produzca un cambio significativo en alguno de los factores que actualmente condicionan los mercados, todo apunta a que los costes de las materias primas y de la alimentación animal continuarán tensionados durante los próximos meses. Un escenario cuyo efecto podría repartirse entre el último trimestre de 2026 y el comienzo de 2027 y que obliga, una vez más, a seguir muy de cerca la evolución de unos mercados cada vez más globales, interdependientes y sensibles a cualquier cambio. 6 REVISTA CAMPOASTUR | Otoño 2026

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