Revista Campoastur - Diciembre 2022
Campoastur | 21 que la demanda de agua en el rebaño no es regular, sino que existen picos de demanda, sobre todo posterior al ordeño. Según las recomendaciones de la bibliografía consultada, debemos de disponer de al menos 4 cm centímetros de bebedero por animal, si bien otras fuentes hablan de 6 cm por animal. La profundidad del agua debe ser de al menos 10 cm para que la vaca beba confortablemente y la distancia entre la línea de superficie del agua y el borde superior del bebedero debe de ser de 5 cm para evitar desbordamientos. Los bebederos de gran profundidad tienen el inconveniente de que se ensucian más y se limpian peor. Los bebederos de baja profundidad necesitan un caudal de agua mayor para realizar un llenado rápido, que debe de ser de al menos 35 litros por minuto. La altura de colocación va a depender del formato de los animales, si bien en vacas de gran formato la altura adecuada es de 60 a 80 cm, y no más alto de 90. La distribución de los bebederos también es un factor crítico, ya que los animales pueden encontrarse con dificultades para acceder en determinados momentos del día. La zona próxima a la sala de ordeño es un lugar adecuado para ubicar al menos un bebedero, ya que un momento importante del consumo es después del ordeño. Entre el 30 y 40% del agua consumida se hace en esta zona. El resto del agua se consume en los períodos de alimentación, y da la casualidad de que también las vacas tienden a agruparse para esta actividad, motivo por el cual debemos pensar en estos momentos a la hora de dimensionar y ubicar el bebedero. Incluso, pueden existir épocas de mayor demanda de agua, como en épocas de calor, en cuyo caso deberemos sobredimensionar los bebederos para permitir el acceso al 15% de los animales del parque. En general, debemos pensar que una vaca no debería tener que desplazarse más de 15 metros para acceder al agua. La colocación de bebederos en los pasos entre pasillos debe de evitarse cuando el paso no tiene el ancho suficiente (<4,2 m de ancho). No se deben colocar en las cornadizas, ni tampoco en pasillos estrechos, lejos de la salida de la sala de ordeño, etc. Algunas investigaciones realizadas para estudiar las pautas de consumo de agua de las vacas muestran que tienden a utilizar más aquellos bebederos situados más cerca de la salida de los corrales hacia la sala de ordeño y menos los del extremo opuesto. También beben más agua en los bebederos situados más cerca de la cornadiza, próximos al pasillo de alimentación, y menos en el pasillo posterior. No se deben colocar bebederos en rincones o al final de pasillos ciegos o sin salida; de esta forma, se evita que vacas dominantes impidan el acceso al agua a otras vacas de menor rango jerárquico. Tratamientos de potabilización del agua Como hemos visto más arriba, la forma de tener controlada la calidad del agua en nuestra explotación es realizar controles laboratoriales anuales y realizar tratamiento de potabilización en caso necesario. El control laboratorial consiste en analizar el agua en los parámetros establecidos por el R.D 140/2003. Para realizar un control más adecuado, es preciso realizar un muestreo de la fuente de alimentación y otro al final del circuito, de esta manera podemos hacernos una idea de la idoniediad del agua y de la limpieza del circuito. No debemos pensar que por haber analizado en su día este resultado es válido para siempre, pues se producen nuevas contaminaciones a lo largo del tiempo y del circuito. Cuando el resultado de laboratorio indique que nos encontramos con una contaminación microbiológica del agua, es preciso recurrir a un tratamiento de
RkJQdWJsaXNoZXIy NzQzMTM=