Revista Campoastur - Marzo 2022

Campoastur | 14 la muerte, fecha del último parto, número de lactación, destino y causa primaria de eliminación. De manera adicional, a parte de la causa secundaria de eliminación, y para hacer análisis más profundos, es muy interesante disponer de datos concretos de producción como días en leche vitalicios o producción vitalicia. El análisis de la eliminación tiene interés en dos sentidos: comparar los datos de la misma granja en fechas o períodos distintos o comparar diferentes granjas, con sistemas productivos iguales. La comparación de datos de eliminación de una misma explotación en distintas fechas (ej. año reciente vs año anterior vs últimos 3 años) ayudará a marcar cuánto margen hay para la “voluntariedad” de eliminación que estableceremos al definir el plan de eliminación, valorar si las medidas de mejora de la explotación para evitar eliminaciones indeseadas han dado su fruto, establecer nuevas prioridades de eliminación en la explotación. La comparación de datos entre explotaciones permite evaluar posibles campos de mejora para nuestra explotación, hacer estrategias de “benchmarking” entre clientes de un mismo equipo veterinario, granjas con más de un núcleo de producción, granjas unidas en cooperativas o granjas que entregan la leche a una misma industria. DEFINIR EL PLAN DE ELIMINACIÓN Y DESCARTE PARA UNA EXPLOTACIÓN Los planes de eliminación, aunque similares entre granjas, deben ser exclusivos y particulares de cada explotación. Solo podremos establecer y cumplir un plan de eliminación si la mortalidad y las causas “indeseadas” de eliminación son bajas. Si una granja presenta mortalidades o causas de eliminación “indeseadas” elevadas, deberán ser solventadas antes de establecer un plan de eliminación y descarte. El plan de eliminación no solo define qué vacas van a ser eliminadas, sino también cuándo van a abandonar la explotación. Para poder hacer esto, disponemos de la estrategia del Descarte o Vaca para no inseminar. El descarte se basa en “etiquetar” las vacas que queremos que se vayan de la explotación pero no de inmediato, sino cuando dejen de producir una cantidad mínima de leche (dependerá del coste de producción y el precio de venta), cuando no estén gestantes o cuándo enfermen por cualquier motivo y puedan ser sustituidas por una novilla. A estas vacas se les debe atribuir la categoría de “descartada” o “vaca para no inseminar”. Para esto, va a ser muy útil el definir códigos de granja que nos ayuden a identificar estos animales, que estarán presentes en la explotación hasta que cambie su estado productivo (cierto volumen de leche) o fisiológico (gestante vs no gestante). Estos códigos también deben estar muy bien definidos. La manera más sencilla de codificar estos animales es “Vaca para no inseminar + Causa primaria”. Idealmente, las vacas de una granja van a recibir la categoría de “descartada” según las prioridades que hemos establecido en el plan de eliminación. Un plan de eliminación debe incluir y considerar las prioridades que tiene el ganadero sobre el rebaño, ya sean deseadas (Ej: más producción, mejor calidad de leche, mejor reproducción) o impuestas (Ej: erradicación de IBR, enfermedades sometidas a saneamiento). Es importante observar que el plan de eliminación se basa en varios criterios de mejora y que no todos ellos deben

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