Revista Campoastur - Marzo 2022
yemas basilares. No obstante, y de cara a una prevención ante los problemas de enfermedades de la madera que se comienzan a incrementar en la zona, al igual que en el resto del país, podría ser conveniente adoptar podas de respeto como el guyot pousard u otras, que minoren las heridas de poda, vías de entrada de estas enfermedades. Teniendo en cuenta las características climáticas de la zona, los sistemas de formación en espaldera vertical se consideran más convenientes, por las siguientes razones: Nos encontramos en una zona con condicionantes climáticos difíciles para las cepas, la espaldera nos permite una mejor defensa contra heladas, facilita la ventilación de la vegetación, disminuyendo la humedad en el interior de la cepa, lo que dificulta el avance de las enfermedades criptogámicas. Así mismo, facilita y hace más eficaces los tratamientos fitosanitarios, además de la vendimia. Además, este sistema posibilita podas largas, más convenientes para las variedades autóctonas. Por el contrario, tiene inconvenientes como el coste de implantación y mantenimiento o el incremento de las necesidades hídricas de las cepas. Pero sin duda, para una zona como la que nos ocupa, las ventajas de las espalderas superan a las formas libres en general en la mayoría de parcelas. Hacer mención a la importancia de que la altura de las espalderas sea suficiente para buscar la mayor superficie foliar expuesta, y a su vez, evitar el sombreado mutuo de las cepas. La elección de los materiales a emplear en la espaldera depende fundamentalmente de las características de cada explotación en el momento de la toma de decisiones. Se podrá optar entre la gran variedad de materiales y opciones presentes en el mercado, y principalmente se tendrá en cuenta lo siguiente: * La espaldera tendrá que ser fuerte para resistir la fuerza del viento y el peso de las plantas (ramas y cosecha). * Será fácil de instalar, hecha con materiales ligeros, cómodos de manipular y que requieran poca mano de obra. * Bajo coste de instalación y bajo mantenimiento para ahorrar en reposición de materiales y mano de obra. En cuanto a la forma de plantación de las cepas existen innumerables variables que dependerán de la disponibilidad de cada viticultor para realizarlo. Por ello no serán objeto de este artículo. Puede hacerse de manera manual, con zanjeado y colocación manual, con plantadoras…. En lo que si me gustaría insistir es en la importancia del empleo de planta certificada, siempre que lo tengamos disponible (para los patrones es obligatorio) y en que esta proceda de viveros de confianza y debidamente acreditados. Antes de plantar siempre se debe comprobar tanto su correcto etiquetado e identificación cómo su estado (sin daños por frío, deshidrataciones, presencia de hongos, aplastamientos o roturas). Sus raíces deben ser firmes y duras. La plantación se realizará preferiblemente en esta zona en los meses de marzo-abril, en caso de que, como es habitual se emplee planta a raíz desnuda. En el momento de plantación, es muy conveniente que el suelo se encuentre en tempero, en caso contrario y si es posible es conveniente regar. Debe tenerse en cuenta que el punto de injerto quede como mínimo dos cm por encima del nivel del suelo. En caso de que la disponibilidad de agua se vea limitada es conveniente regar las cepas jóvenes al menos durante su primer verano de establecimiento. Un déficit hídrico en los primeros meses y años de vida de la cepa, cuando su sistema radicular es limitado puede provocar crecimientos y establecimientos deficientes de la planta. No debe olvidarse que lo que se busca es un viñedo homogéneo. En cuanto al mantenimiento del suelo, en los viñedos establecidos conviven diferentes sistemas. En los viejos viñedos es bastante usual el empleo de cubiertas vegetales temporales (durante el invierno) que
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy NzQzMTM=