Revista Campoastur - Otoño 2026

¿CÓMO CONSERVAR TODO EL VALOR NUTRITIVO DEL MAÍZ? Cada hectárea de maíz supone una inversión importante en semillas, fertilización, maquinaria, tiempo y mano de obra. Es por eso por lo que una gestión eficiente del forraje es clave para garantizar la inversión realizada, ya que, una vez cosechado, el cultivo sigue siendo vulnerable. Desde el momento en que el maíz es picado, comienza una carrera. En el material vegetal existen diferentes poblaciones de microorganismos: bacterias lácticas, enterobacterias, levaduras, mohos y otros microorganismos. Algunos ayudan a conservar, otros consumen nutrientes, aumentan las pérdidas y degradan la calidad. El objetivo del ensilado es crear, lo más rápidamente posible, un ambiente dominado por las bacterias lácticas beneficiosas. Estas bacterias transforman los azúcares en ácidos orgánicos, principalmente ácido láctico, permitiendo la disminución del pH y limitando la actividad de microorganismos indeseables. El maíz contiene azúcares y, en condiciones adecuadas, es más fácil de ensilar que muchos otros forrajes. Pero el cultivo que llega al silo nunca es igual todos los años. Varía según el clima, el estado de maduración, la sanidad, el contenido de materia seca, el adelanto o retraso de la cosecha, la presencia de grano, la contaminación con tierra y la velocidad de llenado del silo. Un maíz cosechado en buenas condiciones puede tener una fermentación relativamente predecible. Sin embargo, un maíz sometido a estrés hídrico, con maduración irregular, exceso de humedad, elevado contenido de materia seca o una mayor carga de hongos de campo, entra en el silo con más riesgo. En estos casos, dejar la fermentación únicamente en manos de la flora natural supone mayor riesgo. Nuestras recomendaciones para la campaña de ensilado de maíz Lo importante para maximizar el valor del ensilado esta campaña es controlar todo el proceso: desde la cosecha, adoptando las mejoras prácticas; hasta el almacenamiento y el manejo del ensilado para evitar pérdidas. Para ello debemos tener en cuenta los principales retos del ensilado de maíz, controlar bien la fermentación inicial y mantener la estabilidad tras abrir el silo. En este sentido, estos son algunos aspectos clave a tener en cuenta: 1. Garantizar un buen procesado del grano En el ensilado de maíz, una correcta rotura del grano es fundamental para maximizar el aprovechamiento del almidón por parte de la vaca. Si el grano no está bien procesado, parte del almidón pasa por el organismo de la vaca sin ser aprovechado. Una regla práctica utilizada en el campo es no encontrar más de 3 o 4 granos enteros o mal procesados en un kg de ensilado. 2. Compactar correctamente Una correcta compactación consigue eliminar el aire del silo, impidiendo la proliferación de hongos, levaduras y otros microorganismos indeseables a la vez que ayuda a preservar los nutrientes. La densidad es, por lo tanto, un indicador crítico. Una referencia que se utiliza con frecuencia para el ensilado de maíz es una densidad cercana a los 240 kg de materia seca por metro 23 REVISTA CAMPOASTUR | Otoño 2026

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