Para mantener la calidad del producto Repsol y evitar el
deterioro prematuro de los carburantes y combustibles
es esencial un buen mantenimiento preventivo en
los tanques o depósitos de almacenamiento. Éstos
deben de estar ubicados en un entorno con óptimas
condiciones de limpieza y conservación. La mayoría de
incidencias atribuidas al combustible pueden evitarse
siguiendo las recomendaciones de esta guía
Turbidez
Cuando un combustible
presenta turbidez, suele
ser indicación de que su
contenido en agua y/o
materias en suspensión es
elevado.
Esto a su vez genera otros problemas: microorganismos,
materia mineral, etc., que derivan en la obstrucción de
filtros y la parada de maquinaria o vehículos.
El agua o las materias sólidas
Pueden aparecer por diferentes motivos:
Defectos en la instalación:
Los más comunes son las
fisuras o poros en sus paredes, venteos mal colocados y
bocas mal selladas.
Malas prácticas:
Las más comunes son dejar los tubos
de medición y bocas de carga sin cerrar.
Condensación:
En menor medida, el vapor de agua
contenido en el aire ambiental se condensa en las
paredes interiores del depósito a causa de los cambios
de temperatura, decantándose posteriormente en el
fondo del depósito. Por ello, es recomendable tener el
depósito lo más lleno posible, sobre todo si es época de
grandes diferencias térmicas entre el día y la noche.
Consecuencias de la acumulación de agua
Corrosión de las partes metálicas del interior de
depósitos y tuberías:
Se produce en depósitos sin
recubrimientos internos y en tuberías metálicas.
estos compuestos al desprenderse pueden provocar
obstrucción de filtros u otros daños.
Entrada de suciedad al depósito:
el agua procedente
del exterior arrastra otras materias que pueden ser
causa de incidencias, como tierras (silicatos) o cualquier
otro tipo de partículas pulverulentas presentes en el
ambiente.
Crecimiento de microorganismos:
Microorganismos
Conservación de carburantes
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