Siembra de la faba asturiana

La siembra de la faba asturiana se realiza entre los meses de abril y junio. Dependiendo de las condiciones de temperatura, humedad y precipitación registradas en esas semanas y la previsión para las siguientes se empieza la preparación del terreno.

La planificación en realidad comienza unos meses antes, sobre noviembre o diciembre, extrayendo las muestras de tierra que se envían a nuestro laboratorio de confianza, donde nos realizarán las analíticas, y nos enviarán los resultados obtenidos.

Es en este momento cuando nuestro técnico nos hace una interpretación y valoración de los resultados obtenidos, y, en caso de ser necesario, nos ayuda a calcular las dosis de encalado y abonado eficiente. Los encalados de corrección del terreno, se hacen de forma anual, hasta conseguir un PH adecuado, o hasta disminuir el porcentaje de aluminio en el complejo de cambio de nuestro suelo. Los encalados de mantenimiento, se realizan cada tres o cuatro años.

Uno o dos meses antes de la siembra, en caso que sea posible, se realizan los aportes de materia orgánica, generalmente estiércol. Este abonado orgánico de fondo se completa con un abonado químico, en una aplicación de fondo, o de cobertera, para llegar a un mínimo de nutrientes requerido por el cultivo. Para la formulación del abono químico se busca que tenga bajas unidades fertilizantes en nitrógeno.

Una vez realizadas las labores de preparación del terreno, encalado y abonado, se procede a la siembra. Antes, es recomendable hacer un tratamiento de la semilla, tanto con un insecticida como con un fungicida, para contribuir a una correcta germinación de la misma.

Antes de que las semillas germinen, se realiza un tratamiento con un herbicida preemergencia, para disminuir la germinación de las malas hierbas. Una vez germinada una gran mayoría de las plantas, se procede a la colocación de los tutores. Los tutores pueden ser de diferentes tipos destacando las varillas, las cuerdas y las mallas.

El proceso de siembra, junto con el control de plagas y enfermedades, y la elección del momento óptimo de recolección y desgrane, son las etapas más importantes en el cultivo de la faba asturiana.