Revista Campoastur - Marzo 2017 - page 13

100 gramos de patata aportan al cuerpo 72 Kcal,
10 Kcal más que las calorías que tiene la misma
cantidad de leche entera.
Y 100 gramos de pechuga de pavo, que siempre se
asocia a dietas de adelgazamiento, aportan 78 Kcal.
¿Cómo se puede adelgazar comiendo pechuga de pavo
y engordar bebiendo leche, que, como mínimo, tiene un
20% menos de calorías que la pechuga de pavo?
Porque la leche no engorda. Este bulo no tiene ni pies ni
cabeza.
El segundo argumento es científico
: los estudios
serios no han visto ningún aumento de la incidencia de
obesidad en las personas que toman leche.
Así que el mito de “beber leche produce obesidad” es
eso, un mito. Completamente falso.
Sigamos…
BULO 2: beber leche produce
diabetes
mellitus
La explicación que se da a este mito -completamente
falso, ya se lo avanzo- se apoya en el viaje por el cuerpo
de los azúcares que comemos.
Se dice que los azúcares que contiene la leche hacen
que aumente la cantidad de glucosa en sangre, lo que
obliga al páncreas a producir insulina, insulina que al
agotarse antes de tiempo nos convertirá en diabéticos.
Falacia completa.
El mecanismo es cierto, porque es igual para todos los
azúcares.
Pero la leche tiene una ventaja: es un alimento de índice
glucémico bajo. El índice glucémico mide la rapidez con
la que la cifra de glucosa en sangre aumenta cuando
comemos hidratos de carbono.
Concretamente, el índice glucémico de la leche entera
es de 32 –respecto a un máximo de 100 de la glucosa
pura-, mientras que las patatas asadas tienen un 98, o
los plátanos un 62.
Al tener la leche un índice glucémico bajo el mecanismo
descrito que involucra al páncreas y a la insulina tiene
lugar, pero muy lentamente:
tras beber leche subirá despacio la cifra de glucosa
en sangre,
el páncreas tendrá que producir mucha menos
insulina para contrarrestar este aumento, menos
insulina que la producida tras comer otros
alimentos de mayor índice glucémico,
y por lo tanto beber leche hará al páncreas
“ahorrar” insulina.
Ya ve. De ser cierto el argumento del bulo –que no lo
es-, el páncreas se gastaría más despacio bebiendo
leche, no más rápido, con lo que la aparición de diabetes
incluso se retrasaría.
Así que no hagan caso. Beber leche no tiene nada que
ver con la aparición de la diabetes mellitus. Otro bulo
más.
Y aún nos quedan. Siga, siga
leyendo…
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