MITO 5: los deportistas no
deben beber leche, porque la
leche “acidifica” el cuerpo
Menciono lo de la “acidificación” del cuerpo en
relación con el deportista, pero también es uno de los
argumentos de aquellos que vinculan la leche con el
cáncer.
Y no es cierto.
La leche no “acidifica” el cuerpo. Primero, porque la leche
es un ácido débil que en presencia de otros ácidos los
hace menos fuertes (por eso tomamos leche cuando
tenemos acidez gástrica).
Y segundo, porque nada “acidifica” el cuerpo.
El cuerpo tiene un pH (la medida de su acidez) muy
controlado. Lo controla la sangre, ayudada por los
pulmones y los riñones. Nada de lo que comamos puede
alterar esta acidez, este pH.
Y mucho menos la leche.
Porque la leche llega al estómago, y allí y en el intestino
sufre el ataque químico y mecánico de la digestión,
con lo que lo que absorbemos son azúcares, grasas,
aminoácidos, vitaminas y minerales, pero nada de
acidez aislada.
Así que no sólo pueden beber leche los deportistas, sino
que deberían hacerlo. Porque con su elevado aporte
de proteínas y de vitaminas y minerales la leche es un
alimento que después del deporte viene muy bien para
recuperarnos del esfuerzo. Incluso se puede usar como
bebida antes del deporte, eso si, probando antes para
que comprobemos que nos sienta bien al estómago.
Ya ve, amable lector, si ha llegado hasta aquí, que la
leche tiene que competir con una elevada cantidad de
desinformación y de mitos y bulos que siguen la máxima
de la manipulación: coger algún dato cierto y retorcerlo,
y tejer una hilazón lógica en la que lo que importa es la
concatenación de ideas, no si éstas son ciertas o falsas.
Y son esto último: son
completamente falsas.
CONCLUSIÓN
¿Cuál es la conclusión? ¡Beba usted
leche sin miedo!
Salvo las personas con alergia a las proteínas de
la leche, que no deben ni olerla, o las personas con
intolerancia completa a la lactosa (que pueden optar por
la leche sin lactosa –que ya trae separadas las glucosas
de las galactosas- o por tomar yogures), el resto
podemos –y debemos- seguir disfrutando de la leche y
del resto de lácteos.
Elija usted la que más le guste: entera, semidesnatada
o desnatada (esta última es la mejor si anda usted con
la cifra de colesterol en sangre un poco alta), y tómela
todos los días. Es fuente de salud y es uno de los
alimentos nutricionalmente más equilibrados.
Y no crea todo lo que lee en Internet. Pregunte siempre
a su médico. Hay que informarse bien para no caer en
estas mentiras que lo único que nos hacen es estar mal
alimentados.
Aquí hemos intentado darle información seria y fiable
para que base en ella sus decisiones alimentarias.
Esperamos haberlo conseguido.